Todos los amigos y familiares que acudieron a brindarle
la calurosa bienvenida, se fueron yendo poco a poco, hasta dejarla a solas. Gracias
a todo el cariño recibido, pudo reunir el ánimo suficiente para continuar su
camino. Se puso en marcha, pero poco antes de adentrarse en la oscuridad, se
detuvo. La sensación de que le faltaba algo le impedía continuar. Entonces comenzó
a oír el jadeo acelerado, los gruñidos contenidos y el golpeteo de uñas contra
el asfalto. Una pequeña bola lanuda salió a cuatro patas de la penumbra, agitando
juguetonamente el rabo. Se aproximó a la mujer tumbándose frente a ella, panza
arriba. Pasados varios minutos de juegos y caricias, una vez satisfecha, la
perrita se puso en marcha para guiar a su dueña por una senda que, tras décadas
de espera, conocía bien. La mujer, visiblemente emocionada, la seguía a pocos
pasos por detrás, vislumbrando la cálida y brillante luz que las esperaba,
acogedoramente, al final del túnel.
Mi humilde homenaje a la memoria de Gopa. Con todo mi cariño para Nagore.
ResponderEliminarOjalá sea como lo describís, Pedro. Ojalá.
ResponderEliminarUn abrazo emocionado
¡Pedro, esto no se hace! Yo que no soy llorona, aquí estoy agarrada a mi "peluda" y con los ojos humedecidos. No sé si se puede hacer mejor homenaje a mí este me parece magnífico.
ResponderEliminarBesitos
Estoy con Patricia, ojala.
ResponderEliminarBesos desde el aire
Hermoso microrrelato, Pedro. Me lo apunto.
ResponderEliminarAbrazos fuertes,
PABLO GONZ
Patricia: Yo estoy convencido de ello. Un abrazo agradecido para vos.
ResponderEliminarElysa: También a mi me ha embargado la emoción al escribir este cuentito. Besos.
Rosa: El tiempo me dará la razón. O no. Besos etéreos.
Pablo: Viniendo de tí, es todo un honor. Gracias. Un fuerte abrazo.
Es de una ternura conmovedora este micro.
ResponderEliminarTe felicito, Pedro. Me ha encantado.
Un abrazo.
Precioso, entrañable.
ResponderEliminarEs complicado hablar de la muerte y poner una medio sonrisa en la cara del lector. Tú lo has conseguido.
ResponderEliminarGracias por la imagen, por el compañero de viaje que describes, por la despedida pausada que proporcionas,...
Y un beso
Pedrito, me ha encantado el relato.
ResponderEliminar¿Ves cómo eres un peazo de artista?
Es un privilegio tener por amigo al autor de estos relatos.
Un abrazo muy fuerte.
Compartiendo contigo la esencia de este relato, tu modo poético de describir el traspaso del velo es una suave caricia para el alma.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Pedro.
MJ: Gracias por tus sinceras palabras. Un abrazo.
ResponderEliminarYun: Me alegra que te lo parezca. Un abrazo.
Luisa: Tu comentario transmite a la perfección algunos de los elementos que quise plasmar en este microrrelato. Gracias por el mimo con el que lo has leído. Un beso.
Nacho: No sabes como me alegra tenerte por aquí. El privilegio es todo mío. Disfruta de la lectura y siéntete como en tu casa. Gracias y un fuerte abrazo.
Esther: Quizás la muerte, el tránsito, sea precisamente eso, cuando la despojamos del miedo y el dramatismo, "una suave caricia para el alma". Un beso.
Muchas gracias Peter.
ResponderEliminarMe has dejado sin palabras. Espero de todo corazón que así sea;que cuando llegue mi momento ella esté allí esperandome, para guiarme y animarme en esos momentos de confusión. Hasta entonces la echaré muchisimo de menos.
De verdad que gracias, me he emocionado muchisimo.
Te quiero mucho!
Netxo
hola peter
ResponderEliminarme ha gustado y seguro que a Gopa también. el micro te entristece pero tambien te hace darte cuenta de que hay amigos y familiares también a este lado para acompañarte en el camino que recorres aquí.
fueron años disfrutando de ella y viceversa y estoy seguro que habrá más. ¿quién sabe si algún dia tendremos a Gopa reencarnada?
un abrazo hobbit
Nago: Le había cogido más cariño a Gopa del que soy capaz de reconocer. Me siento agradecido por la compañía y las alegrías que le dispensó a mi mejor amiga en sus momentos buenos y en los menos buenos. De un modo u otro volveréis a encontraros, ya lo verás. Yo también te quiero.
ResponderEliminarUn beso muy tierno para tí.
Bobby: Ya sabes que creo que los seres queridos nos acompañan más allá de este breve lapso de tiempo que llamamos vida. Por eso no quiero transmitir tristeza, sino esperanza. Disponemos de toda la eternidad para volver a encontrarnos de una u otra forma. Pudiera ser en otra reencarnación, quién sabe.
Un fuerte abrazo y mi agradecimiento por tus palabras.
Pasó mucho tiempo mirando la pantalla, preguntándose que podían añadir sus comentarios a una obra tan lograda.
ResponderEliminarTal vez... informarle de que su obra nunca terminaba.
Su último logro: hacer entrar en internet a un adoquín que dormitaba.
Una vez más, gracias Pedro; como en una ocasión te dije: me devuelves la esperanza.
- Aún no entiendo cómo ¡pero me has hecho entrar en internet!
Sang ti
¡Qué sorpresa, Santi! No sabes lo que agradezco tus palabras, especialmente por que soy muy consciente del esfuerzo que has hecho para adentrarte en la Red de redes. Estás más despierto de lo que crees, no pierdas nunca la esperanza.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.