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martes, 6 de septiembre de 2011

MONOTONÍA


  


        Aquella mañana, al volante de mi todoterreno, traté de romper con esa rutina diaria que amenazaba con aplastarme. No tomé la salida de la autopista que conducía a mi lugar de trabajo, sino que continué circulando durante horas sin destino alguno. Cuando me cansé del tráfico, y de mis pensamientos recurrentes, decidí adentrarme por pistas de cemento que pasaron a ser de tierra poco antes de difuminarse entre arbustos y rocas. A falta de camino, continué a pie. Desde entonces tengo la sensación de caminar en círculo. La rutina ha debido de seguir mis huellas.


Este microcuento quedó finalista (en 4º lugar) en el I Concurso de Microcuentos del Club Avia.

martes, 9 de agosto de 2011

WONDERLAND




 
            La joven escribió “aicilA” con su dedo índice sobre la mancha de vaho que había exhalado en el espejo. Al identificar la consigna pactada, su reflejo dejó de imitarla y resopló en señal de cansancio antes de empezar a hablar. 

            – ¿No deberíamos estar durmiendo?
 
            –No puedo, sigo dándole vueltas a lo que me has contado acerca de ese poder que tienes…

            –…Que tenemos.

            – Eso es lo que no veo claro. En este lado del mundo, es evidente que soy un producto de mis circunstancias. Todo lo que pienso, siento y hago obedece a los acontecimientos que ocurren fuera de mí y sobre los que no tengo ningún control. En cierto modo, soy una víctima del azar.

            –Ya te lo he dicho. No hay víctimas. Eres tú la que crea todas las situaciones en las que te ves envuelta. En cuanto cambies tu forma de pensar, tus circunstancias cambiarán.

            –Pero… no tiene sentido. De tu lado puede que el pensamiento sea la causa que origina todo, del mío ocurre exactamente lo contrario, primero se percibe la experiencia y después…

            –…Es una Ley Universal.

            – ¡Será de tu mundo!

            –U… NI… VER… SAL. De todo el universo.

            – ¡Pues no me lo creo!– De un manotazo emborronó las letras del cristal.

            – ¡Buenas noches!– Dijeron al unísono mientras se daban, sincronizadamente, la espalda.

            Ambas se tumbaron en sus respectivas camas. No tenían más remedio que resignarse, del otro lado del espejo todo parecía del revés.


viernes, 22 de julio de 2011

OTRAS HISTORIAS: Trabajando por el cambio


            Supongo que es algo que habréis comprobado en más de una ocasión, siempre que, en el transcurso de una conversación, surge el tema de la necesidad de cambiar la forma en la que nos organizamos en sociedad para hacer del mundo un lugar más justo y solidario, hay alguien que demuestra estar infectado por la asquerosis múltiple de la que habla Joan Melé en “Dinero y Conciencia”. Su boca se tuerce en un gesto de desprecio ante lo que considera una ingenuidad, cuando no pura ignorancia. Esa persona tiende a sentirse en posesión de datos más que suficientes para creer que ninguna iniciativa, que unos simples ciudadanos puedan llevar a cabo, tendrá una repercusión global y duradera antes de ser fagocitados por alguna de las ingeniosas fórmulas del todopoderoso sistema capitalista. La resignación parece ser la actitud más cabal, el precio a pagar por las demás supuestas bondades con las que la sociedad que conocemos nos obsequia.

            Pues bien, hay muchas personas que no están de acuerdo con esa visión derrotista del mundo, y a través de múltiples iniciativas particulares, tratan de aportar diariamente su grano de arena en la construcción de una sociedad donde el respeto al ser humano y a la naturaleza prime sobre los intereses económicos. Hablo de hombres y mujeres que viven en nuestra misma ciudad, que son vecinos de nuestro pueblo, y que de una forma comprometida y silenciosa están llevando a cabo, a pesar de las dificultades, proyectos de agricultura ecológica, de economía solidaria, de integración socio-laboral de personas excluidas y de cooperativas de consumo y de crédito, entre otros. 

            Es cierto que el capitalismo trata constantemente de satisfacer cualquier nueva necesidad que la población demande. Es el caso de los productos ecológicos. La agricultura y ganadería ecológica se caracterizan por el respeto a la salud de los seres humanos, de los animales y del medioambiente, por lo que evita el uso de productos químicos de síntesis y respeta los ciclos naturales de cultivo y de cría. Hay sin embargo una característica más que solemos pasar por alto, toda actividad económica de carácter ecológico ha de apoyarse en el comercio justo. En los últimos años hemos sido testigos de un incremento de la gama de productos ecológicos en las estanterías de cualquier hipermercado, y aunque es un paso importante motivado por la demanda creciente de los consumidores, las grandes superficies no han cambiado su política de pagar el menor precio posible al productor para obtener el máximo margen de beneficio. Esto ahoga económicamente a las familias de agricultores y ganaderos, además de dificultar la expansión de este tipo de producción alimentaria. Si queremos apoyar los productos ecológicos, hemos de pensar también en las personas que los producen y optar por cauces alternativos de comercio justo como las cooperativas de consumo o la compra directa al productor a través de la Web.

            Hoy quiero compartir con vosotros el documental “Cuéntame otro mundo”, dirigido por Susana Ortega Díaz, miembro de REAS (Red de Redes de Economía Alternativa y Solidaria). En él podréis descubrir algunos ejemplos de esas personas que están trabajando por cambiar la forma en la que nos relacionamos económica y socialmente. Hombres y mujeres que aúnan la transformación personal con la cooperación y la interrelación como motor de proyectos económicos solidarios. Todo cambio requiere un esfuerzo, confío en que los ejemplos que veremos a continuación nos ayuden a asumir el nuestro. 

            ¿Qué mundo os gustaría contar a vuestros nietos?

            Feliz fin de semana.


martes, 19 de julio de 2011

UN HOMBRE LIBRE






El prisionero número 65044 fue sacado a culatazos del barracón por dos soldados, para ser llevado en presencia del comandante del campo. Cruzaron el patio por el que deambulaban decenas de cuerpos sin alma, enfundados en mugrientas bandas claroscuras, hasta llegar a las dependencias del oficial. Los soldados cerraron la puerta del despacho al salir, dejándolos a solas.

– ¿Sabes por qué te he mandado llamar?

–No, señor–. Respondió el prisionero con una sonrisa relajada en sus labios.

–Vengo observándote desde hace semanas…– dijo mientras tamborileaba con sus dedos sobre la funda de cuero de unos prismáticos. –…y hay algo que no alcanzo a comprender.

El oficial se levantó de su escritorio y se situó frente a su interlocutor que permanecía de pie. El prisionero le mantuvo la mirada sin ningún atisbo de tensión en sus facciones.

– ¿De qué se trata, señ…?– un puño enguantado se estrelló contra su boca, derribándole al suelo.

–Se trata de esa puta sonrisa judía con la que desafías a mis hombres a diario–. Se aproximó a la ventana desde la que acostumbraba a observar el patio. – ¡Mírales! Ellos no sonríen. ¿Es que acaso trabajas menos que ellos? ¿Tu ración de comida es mayor? ¿Es más cómoda tu litera?

–No, señor… –Hizo una pausa para limpiarse, con la manga ennegrecida de la chaqueta,  la sangre que le brotaba de los labios. – …me obligan a trabajar doce horas al día, a comer dos raciones de sopa aguada y a compartir las tablas de mi litera con otros quince compañeros de barracón… – El oficial alemán, sin dejar de mirar por la ventana, estiró su mano derecha hasta la funda donde portaba una Luger semiautomática. –…me han separado de mi familia, han confiscado todos mis bienes, me maltratan y me humillan a cada momento, han acotado con alambradas el espacio por el que puedo moverme... –Al soltar el seguro, la pistola emitió un leve chasquido metálico. –…mi propia vida está en sus manos. Y aún así sonrío, porque mientras siga consciente, soy libre de decidir de qué forma me afectan las experiencias que vivo. Eso, por más que lo intenten, señor, nadie me lo puede arrebat...

El eco del disparo se propagó por todo el campo de concentración.

El comandante, observando la pistola que empuñaba, se cuestionó acerca de su propio grado de libertad, y trató de convencerse de que las palabras de aquel judío no le habían afectado en absoluto.




 

viernes, 1 de julio de 2011

OTRAS HISTORIAS: Inmigración

           
            Ya estoy un poco cansado de oír sandeces acerca del efecto de la inmigración en este país. Los tópicos se extienden como la pólvora cuando se trata de opinar acerca de los inmigrantes. En la medida en que la crisis se prolonga en el tiempo, cada vez son más los que se olvidan de quiénes fueron los verdaderos artífices de la situación en la que nos encontramos para volcar todas sus iras sobre esas personas que con grandes sacrificios, a veces dejándose la propia vida, cruzan los mares y las montañas que les separan de la esperanza de una vida mejor. Quienes atribuyen una de las principales causas del déficit público a las diferentes ayudas de carácter social que reciben los inmigrantes, creyendo que si volvieran a sus países de origen estaríamos mejor, no se han preocupado en averiguar cuál es el balance a nuestro favor que arroja la inmigración en España. No estamos haciendo una labor humanitaria, aunque algunos lo crean, estamos haciendo negocio. En este sentido no debemos olvidar que muchos de los países de los cuales proceden los inmigrantes están abocados a la pobreza por las malas prácticas mercantiles y financieras a las que se ven subyugados por los países del norte opulento. Quizás si les diéramos un respiro, si condonáramos la deuda externa, si pagáramos el precio justo por sus productos, si no fomentáramos sus guerras a través de la venta de armas, si no esquilmáramos sus recursos naturales, ni utilizáramos sus tierras como vertederos, quién sabe, quizás escogieran quedarse con sus familias en la tierra que les vió nacer.

            Hoy os presento a Arcadi Oliveres, Doctor en Ciencias Económicas y activista en favor de la justicia social. El vídeo que os dejo, de apenas diez minutos, se titula "El origen de las migraciones modernas" y corresponde a una de sus conferencias en la Federación de asociaciones de inmigrantes del Vallés. De una forma resumida y diáfana, nos informa de una serie de datos que conviene tener en cuenta a la hora de juzgar la inmigración. Datos, por cierto, que es poco probable que oigáis en los noticiarios. Sólo son noticia los inmigrantes delincuentes o los multimillonarios, es decir, la inmensa minoría.

            Feliz fin de semana. 






martes, 28 de junio de 2011

Finalista del concurso de microrrelatos Club Avia


            Hace un mes descubrí que el Club Avia, del que soy socio, convocaba un concurso de microrrelatos cuyo tema era el viaje por carretera. Envié dos micros a concurso y he tenido la grata sorpresa de ser seleccionado entre los diez finalistas con uno de ellos, titulado "Monotonía". Aunque los finalistas han sido seleccionados por un jurado, son los socios los que escogerán, con sus votos en la web de AVIA, el microrrelato vencedor entre los diez candidatos.

            Es malo pedir, lo sé, pero peor es robar, así que si alguno de vosotros sois socios o conocéis a algún socio del Club Avia, necesito de todo vuestro apoyo. Hay de plazo hasta el 1 de septiembre.

            A continuación os dejo el microrrelato que no me han seleccionado, aunque he de confesar que era mi claro favorito.

            Un abrazo, amigos.



Freelance




            La lluvia precipita sobre los mismos tejados, las aceras están teñidas por la misma luz mortecina de las farolas, el mismo sonido de tráfico y bullicio flota hasta mi habitación. Aún así, todo es distinto. Hace dos días que regresé a la ciudad. En mi retina continúan grabadas las imágenes que capté, a través del objetivo de mi cámara, a lo largo de cientos de kilómetros por carreteras asfaltadas de miseria, esclavitud, violencia, corrupción e infancias rotas. Ya nada es lo que parece. Ni siquiera el reflejo que el cristal de la ventana me devuelve. Ese ya no soy yo. 


martes, 21 de junio de 2011

IDEAS FUGACES






            Hacía más de cuatro años que Marc Sheldon no había vuelto a alumbrar ni una sola idea original. Cuanto más se esforzaba en escribir un nuevo libro, más ocultas se mantenían las ideas en los pliegues de su cerebro. Llegó el día en que los números rojos de la cuenta corriente le hicieron desistir, y cambió su oficio de novelista por el de agente secreto. Una noche, cuando estaba a punto de quedarse dormido, una idea brillante se le cruzó por la cabeza de manera fugaz. Esperanzado, persiguió su estela mental con suma atención. No estaba dispuesto a dejarla escapar, quería ser testigo de su desarrollo hasta que se convirtiera en un argumento novelable. Después de unos minutos la luz se esfumó, dejándole en una inmensa oscuridad vacía en compañía del eco de una voz femenina. 

            La joven guionista, acabó de verbalizar su nueva gran idea y apagó la grabadora.


Este microrrelato participó en el Vendaval de micros 2011


lunes, 23 de mayo de 2011

CREER ES CREAR



Fotografía de Esteban Solleiro



De niño, alguien le dijo que lo que uno cree se convierte automáticamente en su realidad. Se pasó meses enteros tratando de materializar todo tipo de fenómenos asombrosos. Pero claro, tan asombrosos le parecían que le costaba creer en ellos y, en consecuencia, nunca se manifestaban. Ahora es un adulto de arraigadas creencias. Cada vez que un elefante rosa cruza por encima de su cabeza en vuelo rasante, recuerda con nostalgia aquellos años en los que trataba de materializar —qué ingenuo—, golondrinas surcando el cielo.


lunes, 16 de mayo de 2011

GÓTICA




       


                 Hipnotizado por la profundidad de sus ojos, se entregó a ella en mitad de la noche hasta que la niebla se la llevó. Se quedó con la húmeda calidez de su último beso deslizándose cuello abajo frente a un escaparate que ya no le devolvía reflejo alguno.



También lo puedes leer en EL Microrrelatista

 

viernes, 29 de abril de 2011

FUEGO FATUO


 


             Se reconocieron al cruzarse en la barra de una discoteca. Eran dos almas gemelas buscándose mutuamente para consumar su amor eterno. El deseo les arrastró hasta una cama convertida en escenario de una pasión tan ardiente que al rozar sus labios prendieron como fósforos. Al amanecer, de aquel amor no quedaba más que las cenizas.  

 

lunes, 25 de abril de 2011

LA VISITA






             Todos apretujados en aquel enorme congelador esperaban, impacientes, a que el patrón abriese la puerta. Fuera hacía gala de su meticulosidad, sin prisa alguna, un inspector de trabajo.


También puedes leerlo en El Microrrelatista

 

jueves, 17 de marzo de 2011

DEFECTO DE FÁBRICA







Se diría que le faltaba un tornillo, aunque no siempre fue así. Su deterioro comenzó el día que entró a trabajar en la cadena de montaje. El entusiasmo que le convertía en el alma de las fiestas se marchitó, dejando en su lugar a un hombre taciturno. Le dio por hablar con la cadencia de un contestador automático en las conversaciones telefónicas, y por enfocar su mirada al infinito, en lugar de a los ojos, en los encuentros cara a cara. Las articulaciones de su cuerpo de atleta se anquilosaron progresivamente, reduciendo su capacidad de flexión en favor de la torpeza. Su vida diaria se redujo a una pequeña serie de pautas repetitivas. Incluso el fin de semana tenía su propia rutina: dormir, comer y sentarse frente al televisor. Nadie se alarmó hasta el día en el que se quedó dormido en el sofá y en lugar de ronquidos emitía una especie de pitido metálico.

Le recomendaron ir al servicio médico, por si algún compuesto químico de los materiales que manipulaba le estaba provocando aquella extraña reacción. Él, despistado, se presentó en el servicio técnico. Le diagnosticaron depresión y le mandaron a casa. Aquello debió alterar sus hábitos de forma insoportable. Encontraron su cuerpo en mitad de un charco de aceite. Se había cortado los cables.

 

domingo, 13 de marzo de 2011

NOÚMENO




            


             El Gran Ingeniero dio por finalizado el último de sus proyectos, el más ambicioso. Invirtió seis días y seis noches en crear lo que consideraba la partícula de la felicidad. Un prodigio nanotecnológico de dimensiones microscópicas y potencial infinito, que transformaría a los homínidos en dioses. Lo insufló en el organismo humano para que se integrase biológicamente en un cerebro que hasta entonces, sólo manejaba impulsos instintivos. Las primeras señales de cambio se produjeron de inmediato. El hombre comenzó a crear herramientas,  a cultivar la tierra, a pastorear ganado y a expresarse con un lenguaje cada vez más elaborado. Luego vinieron las artes, lo que parecía indicar que el experimento estaba resultando un éxito. Entonces aparecieron las religiones, las fronteras, el hambre, las ciencias, y la guerra. A partir de ahí la humanidad entró en un proceso cíclico de progreso y recesión, de creatividad y destrucción, de iluminación y oscurantismo, que la condenó a la más absoluta infelicidad a lo largo de toda una era.

             Decepcionado, analizó las causas de su fracaso. Procesó los testimonios recopilados en millones de oraciones, confesiones, diarios personales y sesiones psicoterapéuticas del último medio siglo. Los datos indicaron que la mente humana captaba un entorno permanentemente hostil ante el cual reaccionaba de forma inconsciente, generando sufrimiento. La conclusión fue decepcionante: el hombre aún no había comprendido que el cerebro no percibe la realidad. La crea.


             Publicado en El Microrrelatista.



viernes, 11 de marzo de 2011

AMARGURAS




 



Con este amargor tan extraño que me corroe, llevo luchando desde que te vi en la estación. Al gritar tu nombre me ignoraste para subir al vagón apresuradamente. Me pareció que tenías miedo y sobre mi colchón de cartones sufrí un aguacero de dolorosos recuerdos, algunos de los cuales continúan tatuados bajo tu ropa. Ahogando mi culpabilidad en tragos de vino, capté el instante fugaz en el que me miraste al pasar, a través de la ventanilla. La calle había blindado mi corazón contra tu odio y tu desprecio, pero la mirada vítrea que se llevó aquel tren era distinta. Tu lástima me está envenenando.



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