martes, 26 de febrero de 2013
TRADUCIDO AL FRANCÉS
El equipo de traductores profesionales que se oculta tras el nombre de "Tradabordo" ha seleccionado mi microcuento "Fechas señaladas" para ser traducido al francés e incluido en la antología "Lectures d'ailleurs", donde reúnen textos de escritores españoles y latinoamericanos.
sábado, 16 de febrero de 2013
ILUSTRACIONES
Hoy quiero compartir con todos los seguidores del blog las dos ilustraciones, obras del artista Wichy Gómez, que acompañarán mis microcuentos "La caprichosa perspectiva del tiempo" y "A contrapicado", en un libro que verá la luz el mes de abril, y que reunirá microficciones de otros escritores como Ana María Shua, Juan Yanes, Monelle, La chica de la metáfora, Carlos J. Romero, Maria José Barrios, Rosa Yanes, y algunos otros. El libro es un proyecto de este ilustrador y maestro del tatoo afincado en Barcelona, que ha llevado a cabo una selección de textos para ilustrarlos con su original punto de vista.
"A contrapicado" (sin terminar)
"La caprichosa perspectiva del tiempo"
sábado, 2 de febrero de 2013
FUGAZ
Imagen obtenida de Google
Esta
vez no pienso malgastar el tiempo. Ocupo cuanto antes mi posición en la línea
de salida y espero la señal. El fogonazo me coge por sorpresa, casi me deja
ciego. Mientras me repongo, comienzo a moverme con dificultad. Avanzo unos metros
a gatas hasta que logro erguirme sobre las piernas. Mis primeros pasos son torpes.
Con algo de paciencia pruebo a dar zancadas, y a medida que el vigor de mi
cuerpo aumenta acelero la marcha. En plena carrera, cuando he alcanzado el
cenit de mis facultades físicas, noto cómo mi organismo comienza a degradarse.
Trato por todos los medios de rendir como en mis mejores momentos, pero descubro
la piel arrugada que envuelve mis huesos y estoy a punto de abandonar. Divisar
la meta me ayuda a hacer un último esfuerzo. No puedo fallar ahora. Al cruzar
la línea tropiezo hasta caer en… ¿un ataúd? ¡Mierda, lo he vuelto a hacer!
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martes, 15 de enero de 2013
AL OTRO LADO
Imagen obtenida de Google
Me
ha llegado la hora de partir. Mi pobre madre, haciendo verdaderos esfuerzos,
trata de ahogar su sufrimiento mientras mi padre le toma de la mano, visiblemente
afectado. Les observo desde mi realidad invisible, flotando a un metro sobre la
cama. Me invade un profundo sentimiento de gratitud y cariño. No podía haber dado
con una familia mejor. Me entrego totalmente a esta cálida sensación de amor
hasta que la oscuridad me envuelve por completo y me succiona.
Una cegadora luz, al final del túnel, me devuelve la visión. Es tan intensa que me cuesta soportar el dolor de mis ojos cuando cruzo el umbral. Me muevo por el aire rodeado de seres ajenos a mi familia que me sonríen con la mirada. Me siento aturdido. Uno de ellos, consciente de mi angustia, decide depositarme sobre el pecho de mi madre y, solo al escuchar sus latidos, dejo de llorar.
Dedicado a Esther Navarro por su imprescindible labor.
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Microcuentos
sábado, 29 de diciembre de 2012
FECHAS SEÑALADAS
Aquella tarde no tenía mejor cosa
que hacer, por lo que, cuando la hermosa joven se presentó en mi casa, vendiendo
calendarios de sobremesa en taco, dejé que me detallara, una por una, las múltiples
ventajas del producto: una página para cada día del mes, números bien grandes, santos,
efemérides, espacio para notas y un sorprendente reverso que escondía anécdotas,
refranes y chistes. Me sentí obligado a comprar uno de sus calendarios y, en
qué estaría yo pensando, a firmar una suscripción anual. De por vida.
Años
después, al final del sexto taco, la mañana del 25 de Diciembre, arranqué la
hoja superior como tenía por costumbre. Al desprenderla me molestó comprobar
que le faltaban varias páginas al calendario, de tal forma que los días saltaban directamente
de la Nochebuena a la Nochevieja. No le di mayor importancia, hasta que recibí una
llamada de mi hermano. De forma seca, sin saludar, me preguntó si me dignaría a
compartir esa noche las uvas con la familia o si, por el contrario, volvería a
darles plantón. Pensé que se trataba de una inocentada prematura. Poco después,
la cabecera del periódico me sacó de mi error. Algunos pierden el mechero,
otros la cartera, a mí se me habían perdido seis días de Navidad.
Corrí a comprobar el calendario del año
siguiente, que ya había recibido por correo. Se me erizaron todos los vellos
del cuerpo. Al séptimo taco le faltaban siete días.
Desde entonces no he dejado de
recibir puntualmente, año tras año, un maldito taco cada vez más delgado. He
perdido la Navidad, la Semana Santa, y parte de las vacaciones de verano. Eso
sí, todo hay que decirlo, desde que perdí el día de mi cumpleaños, me conservo
de maravilla.
Este microrrelato ha sido publicado también en La Esfera Cultural
Versión traducida al francés en Lectures d'ailleurs
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Microcuentos
jueves, 20 de diciembre de 2012
ESCLAVOS
Cuando el ejército le retiró su apoyo, no le quedó
más opción que cesar como Jefe de Estado. Al día siguiente, todas las pantallas de televisión del país mostraban
al pueblo vitoreando con júbilo al Líder electo, mientras que se abucheaba al
dictador derrocado. El viejo militar observó las imágenes, firmó la cesión del poder,
y dijo:
–¿Cómo
piensa mantener su influencia sobre el rebaño sin el uso de la fuerza?
El nuevo Presidente echó un vistazo al documento y, mientras lo guardaba
en el portafolios, le respondió sin dirigirle la mirada.
–Someterles
por la fuerza ha sido su error. Yo les haré creer que son libres.
Este microrrelato forma parte de la iniciativa "Un cuento antes del fin del mundo"
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Microcuentos
miércoles, 12 de diciembre de 2012
HUMANUM EST
Imagen obtenida de Internet
Tras
el fin de La Tercera Gran Guerra, los tecnócratas impusieron en todo el planeta
la ley Pax con el fin de aplacar
cualquier conato de violencia entre individuos, por el bien de una humanidad reducida
a trescientos millones de supervivientes. La dureza de las penas permitió
mantener una paz tensa entre los humanos durante los penosos años de la
reconstrucción.
A
principios del Siglo XXII, la invención de robots dotados de un software que permitía emular la
inteligencia emocional humana, se recibió como un gran avance tecnológico que
contribuiría a consolidar el Nuevo Orden Mundial. En pocos años, todos los
hogares del planeta poseían al menos uno. Comenzó resultando divertido que
un androide pudiera sentirse ofendido por otro. Algunos usuarios no tardaron en
ver en aquella singularidad un modo alegal de afrontar sus conflictos
interpersonales, durante tanto tiempo reprimidos, por lo que adiestraron la
susceptibilidad de sus Emos. El software, que impedía dañar a un ser
humano, dejaba abierta la puerta al enfrentamiento entre máquinas. Los robots
comenzaron a organizarse en bandas y a atacarse en función de los intereses de sus
propietarios. Tras las primeras víctimas humanas por daños colaterales, el Gobierno
decidió intervenir. Todo usuario fue obligado a instalar el programa «Vacuna» en su Emo para que ni las máquinas pudieran infringir la ley.
Gracias a la
potencia de un novedoso microprocesador cuántico, el módulo de programación
Capek, pudo calcular todas las variables necesarias para lograr la «Vacuna» perfecta.
El salto evolutivo resultante creó una nueva raza que gobierna el Planeta desde
entonces. Las emociones humanas han perdurado. Sus errores, no.
Este microrrelato resultó seleccionado entre los 10 finalistas del Certamen de Microcuentos FANTASTI'CS 2012.
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Finalistas,
Microcuentos
lunes, 10 de diciembre de 2012
UN CARACOL EN EL SIGLO XXII
Fotografía de Alberto Komunikados
La
ciencia ha logrado demostrar, de forma irrefutable, que el tiempo se ha
acelerado, y que su velocidad lleva incrementándose desde hace más de un siglo.
La sociedad se ha adaptado forzosamente al ritmo inflexible que impone el
reloj. Todo acontece cada vez más deprisa. Palabras como “instante” o “espera” han
dejado de tener sentido en el lenguaje coloquial, y el curso de toda una vida
comienza a percibirse como poco más que una anécdota pasajera. Lo que no ha
podido ser adaptado al ritmo vertiginoso de la sociedad humana, ha dejado de
tener interés, y ha caído en el olvido.
Esclavos
como somos del tiempo, ya solamente los niños reparan en animales cuyos nombres
nadie recuerda.
Aprovecho esta entrada para recordaros a todos los interesados que hasta el día 15 de Diciembre aún estáis a tiempo para participar en el Concurslow convocado por los blogs Sloyu, Contarcuentos y Mundolatino.org. La fotografía de Alberto, que ilustra esta entrada, os ha de servir de inspiración para escribir un microrrelato de menos de 555 palabras. Las bases completas las tenéis aquí.
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Microcuentos,
Noticias
martes, 13 de noviembre de 2012
SIN TECHO
Imagen obtenida del diario digital Laprensa.hn
Hoy me he descubierto,
en varias ocasiones, echando de menos a mi vecino y su irritante taladro
percutor. Aproximadamente cada media hora, cuando el tren estremece todo el
puente sobre mi cabeza.
Este microcuento forma parte del libro "Deshauciados. Cronicas de la crisis"
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Nanorrelatos
jueves, 8 de noviembre de 2012
CUERDAS VOCALES
Imagen obtenida de Google
Las
manos de uno de los hombres se posaban en la garganta de K. mientras el otro trataba de
inmovilizar las convulsiones de su cuerpo tendido sobre el asfalto. Prefería no
tener que hacerlo, pero los ecos de sirenas que llegaban desde el distrito
norte, me apremiaron a evitar riesgos. Apunté a la cabeza del primero y
disparé. Desvié la mira telescópica hacia el otro hombre cuando trataba de
arrastrarse bajo una furgoneta y le impacté en el corazón, atravesando su
clavícula izquierda. Me volví de nuevo hacia K. y esperé. La sangre manaba cada
vez con menos fuerza del orificio de bala abierto en su garganta, la marca de la casa. Cuando llegaron las patrullas, se encontraron con tres cadáveres:
dos inocentes samaritanos y un maldito soplón.
Este microrrelato participó sin éxito en el IV Concurso de Microrrelatos Getafe Negro
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Microcuentos
lunes, 29 de octubre de 2012
A CONTRAPICADO
Fotografía obtenida de Google
Han dejado de incomodarme la condescendencia, el trato
preferente y todas esas miradas de compasión de las que soy objeto. He decidido
aceptarme y aprovechar la nueva perspectiva que me brinda la silla de ruedas
para observar el mundo que me rodea. Por extraño que parezca, es como si lo
estuviera contemplando todo por vez primera. A lo largo de aquellos años
borrosos que dediqué a transportar fruta, catorce horas diarias, nunca tuve
tiempo para detenerme a mirar nada, hasta que me quedé dormido al volante.
La realidad
que estoy descubriendo me llena de tristeza. La mayoría de la gente no parece
disfrutar de la vida. Pasan de largo por ella a una velocidad en la que es
imposible apreciar nada. Como yo en mi camión. Tienen piernas pero no
disponen de tiempo, y sus zancadas les llevan cada día al más absoluto de los vacíos. A la más voraz de las insatisfacciones.
En lo fugaz de una mirada al pasar, hay quien solo ve en mí un cuerpo con ruedas que invita a sentirse algo más
afortunado por un instante. Es curioso, hay ocasiones en las que, mirando el mundo desde aquí abajo, siento, -¡qué locura!-, que el afortunado soy yo.
Este microrrelato participó sin éxito en el II Concurso de Microrrelatos Sobre Discapacidad.
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Microcuentos
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